PUBLICIDAD CENTRAL
Todos los días camino desde Toesca hasta la universidad, nada nuevo para la mayoría de nosotros; sin embargo, anteayer me encontré con una pequeña y sutil modificación en el paisaje que rodea al Parque Almagro unas cuadras antes de llegar a Nataniel.
Oh si!, el aviso publicitario del niño sentado en el cartel de la Universidad había sido cambiado por otro ,quizás aún más imponente -pero no menos sutil - que el primero ... principios de Octubre y la Admisión 2008 ya es parte de la agenda administrativa .
No pude evitar mirar hacia arriba y sentir una serie de cosas que por la naturaleza de las mismas no pueden siquiera ser redactadas sin manchar la noble reputación de este prestigioso "grupo intermedio"; por lo pronto, y a través de estas líneas intentaré describir la serie de acontecimientos que pasaron por mi mente mientras miraba hacia arriba absorta en el mensaje publicitario tipo lavadomental que hace de antesala a nuestra Universidad por estos días.
Es que me parece vergonzoso, así, tal cual ver-gon-zo-so ver tal despliegue publicitario, masificando la idea de que estar en una universidad como esta automáticamente te transformará en algo así como el mas popular de tu grupo o el más lolein del parque.
Osea, y haciendo una retrospectiva tipo flashback de película, así en dos segundos, recuerdo el día en que entramos a clases al recién inaugurado (y sobrehumanamente publicitado) edificio de última tecnología e infraestructura de Vicente Kovacevic II, yiaaaa... dos meses mas tarde nos encontrábamos en paro porque dicho establecimiento carecía de basureros.
Ok, segundo y tercer año, la cantidad de personas que habitan la facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública (así como el edificio en su totalidad) aumenta considerablemente, los ascensores colapsan diariamente (¿cual es la aversión con las escaleras?), los pasillos se hacen pequeños y de un día para otro lo único cómodo que existía en el hall desaparece... misteriosamente se han raptado los sillones negros. Los computadores son otro tema, nunca están disponibles, a pesar de los constantes esfuerzos de que estos se ocupen de manera estrictamente académica, no dan abasto.
La construcción del modernísimo Gimnasio simplemente significa el saneamiento de una deuda con todos quienes entraron a estudiar educación física y se vieron en la obligación de prácticamente atravesar Santiago para cumplir satisfactoriamente con los cursos que están pagando; para qué hablar de cuando los electivos deportivos eran obligatorios.
En nuestra pequeña facultad (el sexto piso) hemos visto como contradictoriamente el número de alumnos ha aumentado y el de profesores disminuido; y a pesar de las seductoras campañas publicitarias, la identificación con la universidad es mínima, las asambleas bordean las veinte personas, el vapuleado centro de alumnos es ya inexistente y los avisos de actividades culturales se pierden en las murallas y paneles.
¿Será necesario explicar que los recursos son necesarios en otras partes más que en campañas publicitarias?, desde mi punto de vista es básico mejorar tanto la infraestructura como la tecnología, pero también es primordial entregar los recursos pertinentes para los estudiantes, casinos que den abasto o por lo menos una biblioteca que contenga como mínimo las bibliografías obligatorias de los cursos.
Claramente, el lienzo gigantesco que cubre los ventanales del edificio (ese que piolamente dice que la universidad es lo central) no tardará en aparecer para quitarnos lo poco y nada que entra de luz natural, y también estará ahí para recordarnos que hay necesidades más urgentes que nuevas matrículas, como por ejemplo el perfil metodológico de nuestra carrera, la investigación, la especialización, nuevos profesores y cambiar las condenadas máquinas tragamonedas que tenemos por expendedoras de bebidas.
Ya en cuarto y algo año, me pregunto: ¿Más matrículas y menos puntajes?, ¿o menos matrículas y mejoramiento de la calidad?
Oh si!, el aviso publicitario del niño sentado en el cartel de la Universidad había sido cambiado por otro ,quizás aún más imponente -pero no menos sutil - que el primero ... principios de Octubre y la Admisión 2008 ya es parte de la agenda administrativa .
No pude evitar mirar hacia arriba y sentir una serie de cosas que por la naturaleza de las mismas no pueden siquiera ser redactadas sin manchar la noble reputación de este prestigioso "grupo intermedio"; por lo pronto, y a través de estas líneas intentaré describir la serie de acontecimientos que pasaron por mi mente mientras miraba hacia arriba absorta en el mensaje publicitario tipo lavadomental que hace de antesala a nuestra Universidad por estos días.
Es que me parece vergonzoso, así, tal cual ver-gon-zo-so ver tal despliegue publicitario, masificando la idea de que estar en una universidad como esta automáticamente te transformará en algo así como el mas popular de tu grupo o el más lolein del parque.
Osea, y haciendo una retrospectiva tipo flashback de película, así en dos segundos, recuerdo el día en que entramos a clases al recién inaugurado (y sobrehumanamente publicitado) edificio de última tecnología e infraestructura de Vicente Kovacevic II, yiaaaa... dos meses mas tarde nos encontrábamos en paro porque dicho establecimiento carecía de basureros.
Ok, segundo y tercer año, la cantidad de personas que habitan la facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública (así como el edificio en su totalidad) aumenta considerablemente, los ascensores colapsan diariamente (¿cual es la aversión con las escaleras?), los pasillos se hacen pequeños y de un día para otro lo único cómodo que existía en el hall desaparece... misteriosamente se han raptado los sillones negros. Los computadores son otro tema, nunca están disponibles, a pesar de los constantes esfuerzos de que estos se ocupen de manera estrictamente académica, no dan abasto.
La construcción del modernísimo Gimnasio simplemente significa el saneamiento de una deuda con todos quienes entraron a estudiar educación física y se vieron en la obligación de prácticamente atravesar Santiago para cumplir satisfactoriamente con los cursos que están pagando; para qué hablar de cuando los electivos deportivos eran obligatorios.
En nuestra pequeña facultad (el sexto piso) hemos visto como contradictoriamente el número de alumnos ha aumentado y el de profesores disminuido; y a pesar de las seductoras campañas publicitarias, la identificación con la universidad es mínima, las asambleas bordean las veinte personas, el vapuleado centro de alumnos es ya inexistente y los avisos de actividades culturales se pierden en las murallas y paneles.
¿Será necesario explicar que los recursos son necesarios en otras partes más que en campañas publicitarias?, desde mi punto de vista es básico mejorar tanto la infraestructura como la tecnología, pero también es primordial entregar los recursos pertinentes para los estudiantes, casinos que den abasto o por lo menos una biblioteca que contenga como mínimo las bibliografías obligatorias de los cursos.
Claramente, el lienzo gigantesco que cubre los ventanales del edificio (ese que piolamente dice que la universidad es lo central) no tardará en aparecer para quitarnos lo poco y nada que entra de luz natural, y también estará ahí para recordarnos que hay necesidades más urgentes que nuevas matrículas, como por ejemplo el perfil metodológico de nuestra carrera, la investigación, la especialización, nuevos profesores y cambiar las condenadas máquinas tragamonedas que tenemos por expendedoras de bebidas.
Ya en cuarto y algo año, me pregunto: ¿Más matrículas y menos puntajes?, ¿o menos matrículas y mejoramiento de la calidad?
Claramente, la publicidad no es lo central
Marcela Rojas